Sarah Koseki: 20 años de delineador en la línea de agua acabaron en lesiones corneales

📅 26/08/2026

Sarah Koseki llevaba dos décadas siguiendo una rutina de maquillaje muy extendida: aplicar el lápiz de ojos en la parte interna del párpado, justo sobre la línea de agua. Durante años, aquel gesto le pareció inofensivo, hasta que comenzó a notar un dolor ocular recurrente que se convirtió en un auténtico problema crónico. Las molestias no eran simples picores: Sarah sufría lesiones en la córnea, con episodios de dolor tan intensos que no podía trabajar ni conducir durante dos días seguidos.

Con el tiempo, las agresiones a la superficie ocular se repitieron con más frecuencia. La sensación de tener arena dentro del ojo, el enrojecimiento y la fotofobia se volvieron parte de su día a día. Fue entonces cuando un especialista decidió estudiar su caso en profundidad y terminó por encontrar la causa. El origen no estaba en una infección ni en una enfermedad previa, sino en una costumbre que Sarah había mantenido durante veinte años: maquillarse el interior del párpado inferior con delineador.

Qué le ocurrió exactamente a la córnea de Sarah

El interior del párpado y la superficie del ojo son tejidos muy sensibles. Cuando se aplica un lápiz de maquillaje en la línea de agua, el producto puede mezclarse con la lágrima y desplazarse hasta la córnea. En el caso de Sarah, el especialista observó que pequeñas partículas de pigmento se habían ido acumulando bajo la conjuntiva y frotaban la superficie corneal con cada parpadeo.

Ese roce constante, repetido durante años, provocó microabrasiones que derivaron en erosiones corneales dolorosas. Al tratarse de un daño acumulativo, el ojo no siempre mostraba síntomas evidentes entre episodios. La lesión podía pasar desapercibida durante semanas, hasta que un movimiento brusco, la sequedad o el propio maquillaje volvían a desencadenar el dolor.

Un cosmético aparentemente inofensivo puede dejar restos microscópicos en la superficie ocular y provocar daños que no se notan hasta años después.

Los síntomas que alertaron a Sarah

Durante mucho tiempo, Sarah convivió con molestias que muchas personas asocian al cansancio o a la sequedad ambiental. Pero su caso fue agravándose hasta convertirse en un dolor incapacitante. Entre los síntomas más destacados se encontraban:

Estos síntomas no son exclusivos de Sarah. Cualquier persona que utilice maquillaje cerca de la mucosa ocular puede experimentar alguna de estas señales. El problema aparece cuando las molestias se cronifican y el ojo no logra recuperarse por completo.

Por qué el delineador en la línea de agua puede ser peligroso

La línea de agua no es una zona diseñada para recibir cosméticos. A diferencia de la piel de los párpados, esa zona está cubierta por una mucosa muy fina y altamente vascularizada. Los pigmentos, ceras y conservantes del maquillaje pueden atravesar esa barrera con facilidad y depositarse sobre el globo ocular.

Además, el parpadeo actúa como un mecanismo de arrastre. Con cada parpadeo, el producto aplicado en la línea interna del párpado puede migrar hacia la córnea y quedarse atrapado en el saco conjuntival. Con el tiempo, esas partículas pueden convertirse en focos de irritación constante y favorecer la aparición de lesiones oculares.

En el caso de Sarah, no se trataba de una alergia puntual ni de un producto contaminado. Era el resultado de veinte años exponiendo sus ojos a un tipo de maquillaje que, aplicado en esa zona concreta, resulta mucho más agresivo de lo que parece.

Cómo evitar que el maquillaje dañe la salud ocular

La buena noticia es que no hace falta renunciar al maquillaje para proteger los ojos. Lo importante es adoptar hábitos más seguros y elegir productos que reduzcan el riesgo de acumulación.

Para quienes deseen seguir maquillándose con más seguridad, existen alternativas que pueden ayudar a reducir el riesgo. Por ejemplo, se pueden buscar lápices de ojos hipoalergénicos con una fórmula más respetuosa y menos propensa a dejar restos en el ojo. También resulta útil contar con un desmaquillante bifásico para ojos sensibles que elimine los restos de maquillaje sin necesidad de frotar.

El uso de lágrimas artificiales puede ser un complemento interesante para quienes notan sequedad o irritación después de maquillarse. En Amazon se pueden encontrar lágrimas artificiales sin conservantes, una opción habitualmente recomendada por los especialistas para calmar la superficie ocular.

La salud ocular no siempre da avisos evidentes. En muchas ocasiones, pequeños gestos acumulados durante años acaban provocando grandes molestias.

El caso de Sarah Koseki es un recordatorio de que la zona de los ojos debe tratarse con mucha más precaución de la que solemos aplicar. Cuidar la manera de maquillarse, elegir productos adecuados y retirar bien el maquillaje al final del día son medidas sencillas que pueden prevenir lesiones oculares crónicas y evitar dolores que interfieran con la vida diaria.

Sarah Koseki: 20 años de delineador en la línea de agua acabaron en lesiones corneales

Contenido original en https://www.msn.com/es-es/noticias/otras/una-mujer-sufre-un-problema-ocular-cr%C3%B3nico-tras-mantener-durante-20-a%C3%B1os-un-h%C3%A1bito-muy-com%C3%BAn-con-el-maquillaje/ar-AA2aZAh9

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