Maquillaje para una mirada despierta: el truco del eyeliner blanco que triunfa en pasarela
El maquillaje de ojos vive una revolución silenciosa. Mientras que el negro clásico sigue siendo el gran favorito para definir, las tendencias actuales apuestan por un recurso luminoso y sorprendente: el eyeliner blanco. Esta técnica, vista en desfiles de prestigio como el de Balenciaga para la temporada de otoño-invierno, ha cruzado la pasarela para instalarse en los neceseres más prácticos. No es para menos: su capacidad para abrir la mirada y disimular el cansancio lo convierte en un imprescindible.
La maquilladora Ana Martín, consultada por Lecturas, lo define como uno de sus trucos favoritos para conseguir unos ojos despiertos en cuestión de segundos. No se trata de una única fórmula, sino de varias aplicaciones estratégicas que se adaptan a distintos efectos y necesidades. A continuación, desgranamos sus consejos para sacarle el máximo partido a este producto.
Una tendencia de pasarela que llega a la calle
El blanco en el maquillaje de ojos no es nuevo, pero su uso en las colecciones de otoño-invierno le ha dado una nueva dimensión. Diseñadores y maquilladores profesionales buscan efectos de frescura y luminosidad sin recurrir a texturas pesadas. El resultado es una mirada que parece descansada, amplia y llena de luz, incluso después de una noche en vela. Lo mejor de todo es que cualquier persona puede replicarlo en casa con un buen lápiz.
“El eyeliner blanco es uno de mis trucos favoritos para los ojos cansados. Hay más, pero destaco tres formas de usarlo principalmente”, señala Ana Martín.
Estas tres formas permiten jugar con la luz y la profundidad. No hacen falta grandes conocimientos técnicos, sino saber exactamente dónde aplicar el trazo y cómo difuminarlo para evitar un efecto demasiado artificial.
La línea de agua inferior: amplitud inmediata
El truco más conocido, y también el más efectivo para ocasiones especiales, consiste en aplicar el lápiz blanco en la línea de agua del ojo inferior. Según Martín, el efecto es inmediato: el ojo se percibe más grande y la mirada transmite una sensación de amplitud muy favorecedora.
- Zona de aplicación: línea de agua inferior completa.
- Resultado: ojos visualmente más abiertos.
- Ideal para: eventos, fotografía y looks de impacto.
Sin embargo, conviene elegir bien el producto. Un lápiz demasiado duro puede tirar de la piel sensible y resultar incómodo. Lo mejor es optar por una fórmula cremosa y suave, como un lápiz de ojos cremoso que se difumine con facilidad y no se irrite.
Un punto de luz en el lagrimal
Si buscas un efecto más sutil, Ana Martín propone utilizar el blanco en el lagrimal. No se trata de dibujar un trazo grueso, sino de dar un toque pequeñito, casi invisible, en la esquina interna del ojo. Ese punto estratégico de luz ilumina toda la mirada y la levanta de una forma sorprendente.
“También en el lagrimal, dando un toque pequeñito, casi un punto, en la esquina interna del ojo. Es sutilísimo pero levanta la mirada una barbaridad”, explica la experta.
Esta versión es perfecta para el día a día. Cualquier persona puede incluir este detalle en su rutina de maquillaje sin necesidad de dominar técnicas complejas. Un simple toque de eyeliner blanco antes de salir de casa marca la diferencia en la expresión facial.
El trucazo del tercio central bajo las pestañas
Además de las clásicas aplicaciones, la maquilladora comparte un recurso menos conocido pero muy poderoso. Consiste en dibujar una línea blanca justo debajo de las pestañas inferiores, pero únicamente en el tercio central del ojo. No se extiende en toda la longitud, sino solo en la zona más cercana a la pupila.
“El trucazo para abrir mirada consiste justo en dibujar una línea de eyeliner blanco justo debajo de las pestañas inferiores, pero solo en el tercio central del ojo, no en todo el largo. Eso hace que el blanco del ojo se vea más luminoso sin que parezca que llevas maquillaje ahí abajo, es un efecto óptico bestial”, puntualiza.
Este efecto es ideal para quienes desean disimular el cansancio sin renunciar a un acabado natural. El blanco del ojo se percibe más luminoso y la mirada parece más descansada, pero sin evidencia de maquillaje. Es, sin duda, un aliado para cualquier neceser.
Qué lápiz elegir y cómo aplicarlo
No todos los lápices blancos funcionan igual. Ana Martín recomienda elegir una textura cremosa que se pueda difuminar con el dedo, ya que esto permite controlar la intensidad del trazo y evitar una línea demasiado rotunda. Un blanco muy marcado y definido puede producir el efecto contrario al deseado.
“Porque una línea muy definida en blanco a veces envejece en vez de abrir. Difuminado, sutil y solo en el centro”, advierte la maquilladora.
Además, destaca que se trata de un producto económico y duradero. Incorporar un lápiz blanco a la rutina no supone una gran inversión y ofrece múltiples posibilidades para transformar un look sencillo en una propuesta original y sofisticada.
Alternativas cromáticas para no endurecer la mirada
Aunque el blanco es la gran estrella, Martín también propone otras tonalidades para lograr efectos similares sin perder calidez. Los colores oscuros no tienen por qué quedarse solo en el negro. Usar tonos profundos pero suaves puede aportar profundidad y elegancia sin endurecer los rasgos. Entre sus sugerencias destacan:
- Azul marino: aporta intensidad con un acabado más suave que el negro.
- Verde oscuro: ideal para resaltar miradas castañas y verdes.
- Marrón chocolate: perfecto para un maquillaje natural y cálido.
- Gris humo: moderno y sofisticado, con un efecto menos severo.
- Ciruela: favorece especialmente los ojos claros y añade un toque de color sutil.
Estas alternativas permiten crear looks variados, adaptados a la ocasión y al tono de piel. Con un buen lápiz de color, la mirada gana profundidad sin caer en la dureza que a veces produce el delineado negro tradicional.
El poder de las cejas en la mirada
Además del eyeliner, Martín recuerda la importancia de las cejas. Una ceja bien peinada puede transformar por completo la expresión del rostro. No hace falta retocar la forma, sino simplemente peinar los pelitos hacia arriba y fijarlos con un poco de gel.
“Una ceja bien peinada hacia arriba, con un toque de gel, abre el ojo muchísimo más de lo que la gente cree”, asegura.
Sumar este hábito al uso estratégico del blanco multiplica el efecto lifting. Quienes quieran experimentar pueden acompañar su delineado con un gel de cejas transparente para mantener la forma durante todo el día.
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