Sam Visser, Global Makeup Artist de YSL: «Lo único «tóxico» del maquillaje para mí es cuándo sigo comprando a pesar de que ya tengo muchísimo»
Sam Visser (Los Ángeles, California, 1999) debe estar cansado *imagino* de contestar siempre a la misma pregunta, ¿cómo ha llegado a ser Global Makeup Artist de YSL Beauty con los 26 recién cumplidos? «¡Todos sus competidores le doblan la edad!», pienso. Por suerte, le tengo delante y no tardo en darme cuenta de que su relato, su carisma, su infinita creatividad y una visión auténtica propia de la generación Z, responden muy bien a ese meteórico ascenso hasta la cima del maquillaje de lujo que sólo pocos consiguen escalar. Algo tan sencillo como observar a su madre y a su abuela frente al espejo pasó a convertirse en el motor vital de Sam. Para arrancarlo sólo tenía que buscar la gasolina. Y la encontró. Con tan sólo doce años ya se movía en círculos de maquilladores y artistas de Hollywood, entre brochas y lecciones. Con dieciséis, recibió una llamada de Kris Jenner. Dio con él a través de las redes sociales. Una década más tarde, es el encargado de relevar al veterano Tom Pecheux, anterior director creativo de maquillaje de YSL Beauty, y tiene luz verde para redefinir el «alma» de esta casa histórica sin perder su esencia. Hablamos con él en Madrid con motivo de los nuevos lanzamientos de la firma de belleza, entre ellos, la máscara de pestañas Lash Latex. -Veía a mi mamá y a mi abuela maquillarse y veía la transformación en cómo se sentían; la confianza que tenían por la mañana para ir a trabajar, para afrontar su día. Cuando vi esa chispa de belleza, supe que podían sentir que eran capaces de enfrentar cualquier cosa que se les presentara. Eso me inspiró mucho de niño. A partir de ahí, busqué ese sentimiento. Me encantaba ver cómo las mujeres podían volverse más seguras y entusiasmarse más con su vida a través del maquillaje. Crecí en California, cerca de Los Ángeles. Sabía que Hollywood estaba allí y que había algo especial: el entretenimiento, las celebridades. Así que iba a pasar el rato en LA, aprendía de las tiendas y observaba a la gente en la calle con su maquillaje. Desde entonces, me empezaron a invitar a muchas sesiones de fotos, a trabajar con diferentes personas y a conocer el mundo de la publicidad y la belleza. Tenía unos 12 años cuando esto ocurría. Y empecé a trabajar con Kris Jenner cuando tenía 16. Ella me encontró en Instagram porque yo publicaba el maquillaje que le hacía a mis amigas de la escuela y a mis clientes de aquel entonces. Así empecé a trabajar con ella y, a partir de ahí, con muchas más celebridades. Sí, este fue realmente mi momento de gran oportunidad. Me mudé a Los Ángeles y me vi rodeado de un mundo nuevo de fotógrafos y artistas. Era como una comunidad, y todos los maquilladores allí fueron muy acogedores conmigo porque yo era muy joven. No tenía ni idea de lo que estaba haciendo, ¿sabes? Así que me sentí impulsado por ellos. Fue especial. Para mí, asumir este cargo en YSL Beauty fue, antes que nada, el honor más grande que pudiera imaginar. Es algo surrealista. Cuando empecé, me interesaba mucho el patrimonio de la casa, la herencia de YSL. Creo que lo que estamos haciendo ahora es tomar esa historia inmensa y «remezclarla» con la belleza moderna actual. Queremos mostrar cómo podemos hacer que las mujeres se sientan hermosas con productos versátiles. Puedes hacer ojos dramáticos, labios intensos —el clásico maquillaje YSL—, pero también puedes darle luz a la piel, un toque de corrector bajo los ojos, un poco de máscara... hay algo para cada quien. Lo hermoso de YSL Beauty es que se trata de ser uno mismo y crear un entorno donde puedas sentirte bella y segura. Me encanta mirar al pasado, sin duda. Me inspira mucho el cine antiguo, la fotografía de moda de los 70, 80 y 90, y especialmente la música. Miro la cultura pop actual y es inspiradora porque todo es una mezcla. Todo lo que hacemos ahora está, de alguna manera, influenciado por lo que pasó antes. Con el maquillaje, se trata de crear productos innovadores que sean diferentes a lo anterior. Pero la idea, la referencia y el empaque o los colores pueden estar inspirados en algo del pasado. Tenemos la suerte de basarnos en una historia tan rica como la de YSL. Antes de entrar a la marca, ya miraba los catálogos de moda y el Vogue Paris de los años 70. Es impresionante; el maquillaje, la ropa... es increíble. Oh, seré honesto (risas). Para mí, quizá sea un 2. No me influye. Quizá influye en la forma en que muestro lo que hago, pero no influye en lo que hago. No me interesa seguir o subirme a la ola de una tendencia. Me interesa crear algo nuevo que, quién sabe, quizás se convierta en tendencia después. Las tendencias no están bajo mi control, pero me gusta crear looks basados en cualquier otra cosa menos en la moda pasajera. Veo TikTok, pero no diría que influye en mi maquillaje. ¡Dios mío! Es muy difícil. He trabajado con tanta gente que me ha inspirado de formas inesperadas... No puedo elegir. Pero sí he aprendido mucho de ellas, me han enseñado cosas sobre el maquillaje que yo no sabía. Por ejemplo, Dua Lipa ella me enseñó una forma totalmente nueva de aplicar el bronceador. Trabajar con Bella Hadid, me mostró una forma distinta de maquillar los ojos. Trabajar con Kim, Kylie o Ariana; todas tienen esos detalles especiales en su maquillaje que son únicos para ellas. Me encanta dejar que alguien se haga sus propios labios o su máscara si quiere, porque eso hace que el look sea muy individualista. Por ejemplo, Kylie siempre se pone sus propias pestañas y Lily-Rose Depp se maquilla sus propios labios. Es muy icónico y específico porque ellas lo hacen así. Eso las hace sentir listas para el día o para la alfombra roja. En cuanto a ese trabajo para la alfombra roja, ¿Cuál es tu secreto para ese brillo instantáneo? Por ejemplo, ¿cómo tratas las ojeras marcadas cuando una celebridad tiene un evento importante? Uso All Hours, que es un corrector un poco más denso y de cobertura total, y lo aplico bajo los ojos. Pero luego uso el Touche Éclat como iluminador, porque además de corregir, aporta luz. Es genial usarlos en tándem. Si las ojeras no son tan malas, quizá solo un poco de Touche Éclat. Es increíble, parece que no llevas nada de maquillaje y que funcione, lo hace icónico. Finalmente, me gustaría hablar de maquillaje y autoestima, ¿dirías que nuestra relación con él es un poco tóxica o es una herramienta creativa y de empoderamiento? Para mí, es empoderador. Todos tenemos alguna inseguridad en nuestra cara o cuerpo; somos humanos y es normal querer cambiar algo. Pero lo bonito del maquillaje es que te ayuda a sentirte más segura y con más poder. Es una herramienta para eso. Lo único «tóxico» del maquillaje para mí es cuándo sigo comprando a pesar de que ya tengo muchísimo. Por lo demás, no. Si quieres usar mucho maquillaje, úsalo. Si no quieres usar nada, también. Como signo de Agua, los Piscis son sensibles y compasivos. Te los encontraras soñando despiertos en pleno día o en un retiro espiritual. Con ellos crearás conxiones profundas para el resto de vida, pero tienden al pesimismo y a guardar demasiados secretos.
Contenido original en https://www.mujerhoy.com/belleza/maquillaje/sam-visser-maquillador-global-ysl-famosas-trucos-ojeras-20260301143441-nt.html
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