Etiquetado cosmético: la nueva era de la transparencia

📅 03/08/2026

Leer una etiqueta de cosmética no debería ser un ejercicio reservado a expertos, pero la realidad es muy distinta. Al igual que ocurre con los alimentos, descifrar qué contiene una crema, un champú o un perfume puede resultar confuso y, en ocasiones, frustrante. Muchos consumidores buscan conocer no solo qué ingredientes forman parte de la fórmula, sino también en qué cantidad están presentes. Sin embargo, los laboratorios no están legalmente obligados a desvelar los porcentajes exactos de cada componente, un dato que resulta determinante tanto para la eficacia del producto como para prevenir posibles reacciones alérgicas.

Esta situación está comenzando a cambiar, al menos en lo que respecta a las sustancias aromáticas. La Unión Europea ha aprobado una ampliación significativa del número de alérgenos de fragancias que deberán aparecer identificados de manera individual en el listado de ingredientes, siempre que superen determinados niveles de concentración. Esta medida entrará en vigor el 1 de agosto de 2026, aunque solo afectará a los productos cosméticos de nueva comercialización. Aquellos que ya se encuentren a la venta antes de esa fecha podrán mantener su etiquetado anterior hasta el 31 de julio de 2028.

¿Por qué es tan difícil entender una etiqueta cosmética?

La primera dificultad tiene nombre: INCI, siglas en inglés de International Nomenclature of Cosmetic Ingredients. Se trata del sistema universal que permite identificar los componentes de cualquier producto de belleza comercializado legalmente en España y en el resto de la Unión Europea. A pesar de su utilidad, el INCI no está pensado para el consumidor medio. Utiliza inglés para designar los compuestos químicos y latín para los nombres científicos de las plantas, independientemente del país de origen del fabricante.

El INCI no proporciona información sobre el porcentaje real de cada activo. De hecho, ese dato no es obligatorio y son muy pocas las marcas que lo incluyen.

Otro aspecto clave del INCI es el orden de aparición de los ingredientes. Estos se listan de forma decreciente según su concentración. Es decir, el primero de la lista es el componente mayoritario de la fórmula, y así sucesivamente. No obstante, aquellos ingredientes que se encuentran en una concentración inferior al 1% no tienen que seguir un orden estricto; pueden aparecer en cualquier posición, aunque lo habitual es encontrarlos al final. Por eso no es raro que, en muchas cremas, sérums o contornos de ojos, la primera palabra sea aqua, es decir, agua, el componente más frecuente en este tipo de formulaciones.

El gran cambio normativo: de 26 a 82 alérgenos de fragancias

Hasta ahora, la mayoría de las fragancias presentes en geles, champús, cremas, lociones o perfumes se agrupaban bajo el término genérico parfum. Esto impedía al consumidor saber exactamente qué compuestos aromáticos se escondían detrás de esa palabra. Con la nueva normativa, esta situación dará un giro importante.

El farmacéutico Eduardo Senante, titular de la Farmacia Senante de Zaragoza, explica con claridad el alcance de la medida: «Lo que cambia es que, cuando determinadas sustancias como limonene, linalool, citral o geraniol estén presentes en la fórmula por encima de determinadas concentraciones, además de la palabra parfum, deberán aparecer identificadas con su nombre. Es algo que ayudará al consumidor en el tema de alergias».

Y añade: «Hasta ahora existían 26 alérgenos de fragancias que debían declararse individualmente en el INCI. Con esta modificación se añaden 56 nuevos alérgenos, pasando a ser un total de 82 sustancias, siempre y cuando superen los límites establecidos». Estos límites son:

Esta distinción entre productos que permanecen en contacto con la piel y productos que se aclaran resulta esencial, ya que la exposición acumulada a una sustancia no es la misma en un perfume que en un champú. Por tanto, los límites más estrictos se aplican precisamente a aquellos cosméticos que quedan sobre la piel durante más tiempo.

Alérgenos en la etiqueta: ¿riesgo o transparencia?

Es importante aclarar un punto que suele generar alarma: que un alérgeno aparezca en la lista de ingredientes no significa que el producto sea peligroso ni que vaya a desencadenar una reacción alérgica en la mayoría de las personas. Todo lo contrario. Esta modificación normativa persigue ofrecer más información al consumidor, especialmente a quienes tienen alergias diagnosticadas o sensibilidades cutáneas.

«Se trata de mayor transparencia, pero no de mayor riesgo. Que un ingrediente aparezca declarado no indica que sea un riesgo para la población en general. Esta decisión se toma porque un porcentaje de gente es alérgica y se considera importante para que el consumidor tenga más información», señala Senante.

El farmacéutico también recuerda un principio básico de la toxicología: «El riesgo depende de la dosis y de la susceptibilidad individual. Para la mayoría de las personas, la presencia de estos compuestos aromáticos utilizados en el día a día no supone ningún problema». Dicho de otro modo, la declaración obligatoria de estos alérgenos es una herramienta de protección y autonomía para el comprador, no una señal de alarma.

Si quieres empezar a aplicar estos conocimientos a tu rutina, puede ser útil comparar distintas opciones de cosméticos naturales con ingredientes reconocibles y fijarte bien en su listado INCI. También puedes explorar cremas hidratantes faciales que eviten en lo posible las fragancias sintéticas, o buscar champús naturales sin perfumes artificiales para reducir la exposición a alérgenos en el cuero cabelludo.

Qué más debe aparecer en el envase de un cosmético

La lista de ingredientes no es lo único que debe revisarse en un producto de belleza. El etiquetado completo incluye otros datos obligatorios que aportan información valiosa sobre su seguridad, trazabilidad y uso correcto. Entre ellos destacan:

El símbolo del PAO es un pequeño tarro abierto con un número seguido de la letra M, normalmente 6M, 12M o 24M. Indica durante cuántos meses puede utilizarse el producto una vez abierto sin que pierda eficacia ni seguridad. Es un dato que a menudo pasa desapercibido, pero que conviene respetar para evitar irritaciones o contaminación microbiológica.

También es habitual encontrar en los envases sellos que certifican la cosmética natural o ecológica, cuando corresponde. Algunas de las certificaciones más reconocidas son Ecocert, Cosmebio, NaTrue o el distintivo Vegan, cada uno con sus propios criterios de cumplimiento. Conocerlos ayuda a elegir productos alineados con ciertos valores éticos y medioambientales, aunque no sustituye en ningún caso la lectura atenta del INCI.

En definitiva, aprender a leer una etiqueta cosmética es un proceso que requiere práctica, pero los cambios normativos previstos para los próximos años facilitarán esa tarea. La identificación individual de los alérgenos de fragancias, la presencia del INCI y el resto de menciones obligatorias conforman un sistema de información pensado para proteger al consumidor y permitir una compra más consciente, segura y personalizada.

Etiquetado cosmético: la nueva era de la transparencia

Contenido original en https://www.abc.es/estilo/belleza/novedades-etiquetas-cosmeticos-aprender-descifrarlas-20260803190523-nt.html

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